HISTORIA DE UN SENEGALÉS EN ARGENTINA: "Después de Senegal, voy a hacer barra por Argentina, sin dudas"
Papa Mor Faye llegó a Argentina en 2012. Desde aquel entonces trabaja como vendedor ambulante, pero su sueño siempre fue dedicarse al fútbol profesional.
Su nombre es Papa Mor, tiene 30 años y nació en Touba, Senegal. Hace casi diez años y con mucha ilusión, así como tantos otros compatriotas, en el verano del 2012 llegó a nuestro país en búsqueda de una mejor calidad de vida y un futuro mejor. Desde chico siempre le gustó viajar y conocer otros países, otras culturas. Entonces le planteó a su padre (que ya vivía en Argentina) el venir acá y el lo quiso traer.
A pesar de que su nombre original es Papa Mor, es más conocido como Favio, sí, con v corta, su nombre artístico como él lo reconoce. "Resulta que en verano de 2012 cuando llegué a la Argentina, meses después me fui a hacer temporada en Mar del Plata, trabajando como ambulante. Por ahí ofrecía mi mercadería y muchos me preguntaban... ¿Cómo es tu nombre? y yo les decía Papa Mor, entonces muchos me respondían ¿Cómo? ¿Cómo es? ¿Qué significa? Cuando llegué a mi casa pensé: "Hoy perdí casi medio día por esas preguntas así que voy a buscar la manera de abordar esto, entonces un amigo me dijo que a mi papá le decían Favio, así que me puse Favio Junior por él".
Su pasión por el fútbol comenzó desde que era muy pequeño, "siempre amé el fútbol, lo amo y lo seguiré amando, más que a otro deporte", incluso se atreve a decir que es el único deporte que verdaderamente lo llena y apasiona. Cuando Favio llegó a Buenos Aires tuvo la posibilidad de probar suerte en un club que ya no recuerda el nombre dado el paso del tiempo y luego, en el verano del 2012 fue a Aldosivi, pero por cuestiones de tiempo y trabajo, tuvo que abandonar su sueño de ser jugador de pelota.
Diez años después de su llegada a Argentina, Favio aún mantiene el trabajo con el que arrancó, sólo varió los productos que ofrece. Ahora vende relojes, anteojos, gorras, mochilas, entre otros. Actualmente, uno de sus puestos se encuentra en la feria de los días viernes en calle Viamonte al 1409 en la capital de San Miguel de Tucumán.
Aprendió rápidamente el idioma y lo habla muy fluido, pero ya tenía algunos conocimientos previos porque en su escuela tenía cuatro horas semanales de inglés y también de árabe, pero era más escrito que oral. "Cuando vine no me costó mucho porque yo ya sabía los números, el abecedario, los días de la semana y los meses, así que tenía conocimientos de ambos idiomas".


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