ENTREVISTA A RAÚL ARUÉ: El mundial como fenómeno socio-cultural
El sociólogo (UBA), también profesor en la Cátedra de Sociología, Investigación social 1 y Teoría Social Contemporánea (UNT) brindó de forma detallada un análisis, desde el punto de vista social sobre cómo el fútbol en general y el mundial en específico alteran a las masas. Una entrevista exclusiva que aborda Qatar 2022
La primera pregunta: ¿cómo el fútbol construye un sentimiento de pertenencia a nivel social? ¿esto sucede específicamente en Argentina o usted considera qué ocurre a nivel global?
R.A: Debemos tener en cuenta que es lo que puede incluir la noción de “sentimientos de pertenencia”. Cuando hablamos de sentimientos de pertenencia estamos pensando en aquellos elementos fundamentalmente culturales que integran a los individuos a una determinada sociedad. Dentro de esos elementos, la lengua y todo lo que tiene relación con la cultura, hay ciertos que van ligados al deporte donde en cada sociedad un cierto tipo de deporte se considera “nacional”. En muchos países el deporte fundamental es el fútbol, es muy globalizado, por ejemplo, en el caso de EE. UU. tienen sus deportes específicos y a su vez fueron incorporando al mismo a su cotidianeidad.
En el caso de Argentina es el deporte central, que juegan todos los chicos desde incluso el sistema educativo, eso es lo que sirve para construir ese sentimiento de pertenencia. Todos esos elementos de integración se encuentran desde hace tiempo y actualmente globalizados, ya no hay elementos que sean específicos de ciertas sociedades en particular. E inclusive la idea de sociedad ligada a los Estados Nacionales se ha perdido. Aunque en este caso, el fútbol es considerado un elemento importante para nuestro país, dado que de cierta forma atraviesa las clases sociales y las regiones estando presente en todos lados.
¿El mundial de fútbol es parte de la cultura popular que logra derribar la segmentación de diversas clases sociales?
R.A: El mundial es una construcción económica que sirve para determinados fines, donde hay mucho más allá en juego como fenómenos políticos lo cual no creo sea un elemento que se pueda considerar como integrador. Los equipos representan estados nacionales, donde hay ciertos imaginarios que se “enfrentan”, en lo particular pienso en la importancia del triunfo de la Selección Argentina en el mundial del ‘86 en el partido contra Inglaterra luego de la guerra de Malvinas dado que tenía una significación que iba mas allá de lo futbolístico.
El fútbol como deporte es trasversal a todas clases sociales, en caso del mundial es un fenómeno que atraviesa todas las actividades cotidianas de las personas. Cuando yo asistía a la escuela, no nos dejaban ver el mundial en clases entonces con mis compañeros nos juntábamos luego en el quiosco de la esquina a verlo en un pequeño televisor. Me parece bueno que hoy en día se lo haya incluido en las escuelas porque les permite a los chicos incorporar otras cosas a partir del fútbol.
¿Cómo cree que las formas de publicidad en marcas argentinas logran capturar la esencia, la pasión y los sentimientos de pertenencia en los spots referidos al mundial?
R.A: Sin duda alguna logran crear ese sentimiento de identificación, lo cual es muy interesante para poder ver como lo realizan. Hay un spot reciente que compara el mundial del ‘86 con el de este año sobre ciertas situaciones similares que se van dando y construye un discurso muy bien armado que apela a cuestiones de identificación, de emoción e incluso han logrado incorporar a las mujeres porque quien empieza y termina el relato es una mujer, sin una inclusión forzada, porque se puede observar como si fuese una simple conversación entre amigos sobre este evento.
¿Por qué los argentinos en particular tienen “mayor sentimiento o pasión” por el fútbol? ¿Por qué no ocurre con igual condición en otros países del mundo?
R.A: Hay una identificación en el partido, por la cuestión de que en el mundial se representan naciones como en el caso de la Selección Argentina representa todo un país y sus costumbres. De esta forma se traslada al fútbol todos los estereotipos que nosotros tenemos en cuanto a las relaciones entre las naciones, como vemos las políticas internacionales en cuanto a amistades o enemistades. Si como argentinos tenemos una “enemistad” con los chilenos en cuanto a cuestiones políticas, el hecho de ganarles un partido es algo importante. En el caso de Argentina-Inglaterra en el ’86 también, incluso el revuelo de un gol “hecho con la mano” acarrea mucha simbología por detrás, ganarles tuvo cierta satisfacción para la sociedad.
Si bien el mundial unifica las subdivisiones en el país, pero no la erradica por completo ¿Cuáles serían las consecuencias negativas y conflictos que impactarían en un posible “choque de culturas” producido en Qatar entre argentinos e hinchas de otros países?
R.A: No considero que haya tanto efecto negativo. En el caso reciente de la Eurocopa de 2016 llevada en Francia, por ejemplo, con el tema de los “Hooligans” fue inminente dado que estos hinchas fueron deportados por ende no paso a mayores. En el caso de este mundial, las personas del país que pueden viajar a Qatar no considero que puedan ocasionar un choque de cultura o masas muy diferenciadas al resto. En el mundial de Brasil, a lo sumo pudo haber existido problemas debido a que era un país mas cercano al cual muchas mas personas tuvieron acceso, mas allá de las clases sociales a las que pertenecían donde el panorama era muchísimo mas amplio que actualmente. Pero si hubo momentos donde esto se vio presente, en el caso del mundial del ’78 la FIFA no tuvo problemas de que el gobierno a cargo sea una dictadura. La polémica se generó porque había muchas personas que se exiliaron en otros países y claramente no apoyaban la dictadura, pero entraron en el conflicto interior de no apoyar al mundial o si hacerlo, porque el no hacerlo implicaba “sentirse menos argentino” pero a su vez el apoyar que se lleve a cabo el mismo era de cierta manera abalar la política negativa e ilegítima que atravesaba el país en ese momento, era una cruel contradicción. Ahora con el tema de Qatar y la construcción de sus estadios, la seguridad laboral y las muertes ocurridas parecen no importarle a la sociedad. La cuestión será entonces de tener en cuenta a futuro sobre no realizar un mundial en una sede donde el respeto por los derechos humanos no sea primordial.

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